Durante el peor año en términos de superficie quemada, Bolivia perdió 12.6 millones de hectáreas, según el entonces Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Fue en 2024 y mientras el fuego avanzaba por el municipio cruceño de Concepción, en la zona oriental de Bolivia, Ramón Parada recorría la zona como brigadista. Entre el humo, los árboles calcinados y los múltiples focos activos, quedó claro que había escasez de herramientas y casi nula capacidad operativa para enfrentar una crisis de esa magnitud. (Fuente: Mongabay)