Las lluvias revitalizan Doñana, pero las lagunas siguen en riesgo por la sobreexplotación del acuífero

Doñana arrastra una década de lluvias deficitarias, con una sequía particularmente grave en 2022 y 2023, por lo que se tendrían que suceder años húmedos para compensar el déficit hídrico. Por suerte, las abundantes precipitaciones de 2024 y 2025, así como este inicio de año, han ayudado a la recuperación de este espacio natural único, provocando fuertes avenidas en los arroyos que alimentan la marisma. Sin embargo, desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) advierten en un nuevo informe que la situación sigue siendo compleja, “con señales alentadoras y síntomas preocupantes”. (Fuente: Infobae)

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