Una depuradora no suele aparecer en la cabeza de nadie cuando piensa en energía limpia. Huele mal, consume mucha electricidad y deja detrás toneladas de lodos difíciles de gestionar. Pero un nuevo estudio de Washington State University apunta a algo distinto. Esos restos de las aguas residuales pueden convertirse en gas natural renovable con una pureza del 99 % de metano. (Fuente: Ecoticias)