El glaciar Thwaites, en la Antártida Occidental, se ha convertido en un termómetro incómodo del planeta. Mientras los equipos científicos intentan entender por qué se derrite tan deprisa, ha aparecido una propuesta tan llamativa como discutida. La idea consiste en instalar una “cortina” anclada al fondo del océano para frenar el agua cálida que llega por debajo del hielo. (Fuente: Ecoticias)