La incesante dependencia mundial de los combustibles fósiles y la alarmante lentitud en la adaptación a las dinámicas del cambio climático están cobrando un peaje devastador en la vida humana, la salud pública y los medios de subsistencia. Un análisis sombrío y exhaustivo lo confirma: esta inacción es directamente responsable de millones de muertes prematuras cada año, un balance que incluye la trágica cifra de 546.000 fallecimientos atribuidos únicamente a las altas temperaturas extremas. (Fuente: Ambientum)